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El Voto de la Ciudad de
Ceuta a Santa María de
África |
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Desde que llegó a
Ceuta, Sta. María de África, enviada por el Infante D. Enrique, la
imagen se vio envuelta siempre entre la devoción espontánea de los
fieles y el agradecimiento por los múltiples favores y milagros que
ilustran su historia. |
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El propio Infante, en
el documento de cesión de 1460 dice textualmente: “…mandé una
Imagen, asaz devota mía, de Santa María, mandándoles poner por
nombre Santa María de África a dicha Imagen y en dicha Iglesia… La
cual Virgen María, por su infinita y santa misericordia y por el
acrecentamiento de nuestra Fe, hace muchos milagros, teniendo, los
devotos cristianos que en dicha ciudad moran y otros comarcanos así
de los Reinos de Castilla como del Reino del Algarbe y muchos
cautivos cristianos que permanecen en tierra de moros, gran devoción
en ella…” |
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El primero de los
milagros que registra la historia local, se refiere a la epidemia de
peste levantina que diezmaba ciudades allá por el año de 1651.
Frente a lo escrito por otros autores, la enfermedad no llegó a
hacer pasto entre la población ceutí como demuestran los libros de
los Hospitales de la Santa y Real Casa de la Misericordia y los de
Defunciones de la entonces parroquia única del Sagrario de Nuestra
Señora de África. La reacción del entonces Gobernador de la Ciudad,
al ver el avance de la epidemia, D. Juan Suárez de Alarcón y Melo
(Marqués de Trocifal y primer Conde de Torres Vedras, Mayordomo de
la Reina y miembro del Consejo de S.M), fue la de elegir por Patrona
de la Ciudad a Nuestra Señora de África, “Votando” guardarle fiesta
cada 9 de febrero, lo que aún hoy se hace, principalmente tras su
ratificación en 1743, en el cual, en el mes de febrero, se
generaliza la epidemia de peste bubónica que ya, a fines del año
anterior, andaba amenazando nuestros contornos. La ocasión fue
similar en muchos detalles al temor generalizado en 1651: la Sede
Episcopal permanecía vacante, y el gobernador tenía fama de hombre
devoto y atento a Santa María de África. Por tanto no fue extraño
que se buscase el documento del voto realizado cerca de un siglo
antes por el Conde de Torres Vedras y se repitiese el juramento a la
Virgen. |
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Le seguirán dos
renovaciones del Voto, en 1937 y en 1996. La primera se hace con
motivo del primer aniversario del cruce a Algeciras del Comboy
mandado por el General Francisco Franco, para ayudar en la Península
a las fuerzas sublevadas que luchaban frente al bando republicano
durante la Guerra Civil. Según la tradición, en la madrugada del 5
de agosto de 1936, la Virgen de África protegió a aquella flota,
creando una espesa niebla que la ayudó a cruzar al otro lado del
Estrecho, a pesar de los ataques del bando contrario. Dicho
acontecimiento, hace al Gobierno ceutí renovar el Voto a la Virgen
de África, acordando: “ el Ilustre Ayuntamiento de Ceuta, lleno de
fervorosa gratitud hacia la Bendita Virgen de África, renueva en el
día de su festividad y primer aniversario del prodigio, los Votos
que la Ciudad le hiciera en años lejanos y confía en que nunca más
se interrumpirá la obligación, ya reanudada el presente año el día 9
de febrero, de ofrecer a la Virgen el ferviente testimonio de su
filial devoción. “ |
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Promulgado el Estatuto
de Autonomía en 1995, el primer Presidente de la Ciudad Autónoma de
Ceuta, manifestó su voluntad de ratificar el Voto que el Cabildo
Municipal realizara en tiempo inmemorial en nombre de la nueva
Institución, asistiendo corporativamente el 9 de febrero de 1996 al
Santuario de África. |
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En la actualidad, en
la mañana de cada 9 de febrero, la Asamblea de la Ciudad sale bajo
mazas desde el Ayuntamiento hasta la Iglesia de Sta. María de
África, siendo recibida en sus puertas por la Junta de Oficiales de
la Hermandad y el Cabildo Catedral. Una vez dentro, el Presidente se
despoja del bastón de mando, cediéndoselo simbólicamente a la que es
Alcaldesa Perpetua de Ceuta. Tras los rezos y oraciones que el
ritual dispone, se procede a la renovación del Voto a la Virgen por
parte del Regidor de la ciudad. Una vez recibida y aceptada la
renovación por el Dean de la Catedral, se canta la Salve ante la
devota Imagen, finalizando con ello el histórico acto. Será en la
puerta, la despedida a los miembros de la Corporación, entregándole
la mayordomía de la Hermandad, de nuevo, el bastón de mando al
Presidente de la Ciudad. |
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